Soy el libro que ves. Pero nunca compras. Soy el libro que abres Pero nunca lees y está bien. De todos modos escribo para mi mismo. Porque no me lees. Escritor de sueños (via estrellas-sin-color)
Espérame allí donde estés, donde tus labios serán míos de nuevo y podre volver a rosar tu suave piel (via cielo-a-z-u-l)
Estoy sentada en el borde de la azotea, contemplando la noche y las estrellas. Admirando tan maravilloso horizonte, donde mi única y exclusiva compañía es una melancólica canción, la luna, mis pensamientos y yo. Me encuentro en un alto estado de inercia, reflexionando sobre todas mis vivencias, razonando sobre la vida tan pobre y vacía que llevo, sobre las cosas que he dejado ir y por las que me he arrepentido de hacer. No sé que sea mejor, si el rechazo o la duda, tampoco sé si ambas claudiquen en lo mismo. En realidad no sé mucho, pero si de algo tengo conocimiento es que de ti no quiero el rechazo ni la duda, que miro la luna y te recuerdo porque puede que también la estés observando y te llene de euforia como a mí y entonces eso sea lo único que tengamos en común o quizás en realidad no tenemos nada en común y tú nunca me recuerdas. Y aunque contigo no quiero dudas es lo que más tengo de ti, preguntas, incógnitas e interrogantes. Solo sé que una noche me gustaría contarte de los cientos de millones de emociones que tengo cuando tus ojos se postran sobre mi, de la poesía y los versos que emanan sobre mi libro cuando quiero expresar lo que siento hacia ti. Pero entonces pienso ¿y si no te gusta la poesía, las noches y la luna? ¿y si tampoco te gustan las buenas intenciones? Porque eso es lo único que tengo para dar, un par de buenos versos inspirados en ti, unas placenteras noches junto a la luna y buenas intenciones.
Todos estamos un poco tristes, pero llega alguien que no le importa que tan triste estés y hace lo imposible por sacarte una sonrisa. Poeta Invisible (via poetainvisible)